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Anticrítica de Cine: La chica del tren, o el tren más lento del mundo

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Escribe: Prudencio Garbullos

Decidí ver La chica del tren porque la cartelera del cono norte no ofrece muchas películas y además ya había visto Calichín. Por cierto, las cadenas de cine subestiman a los “pobladores” de los conos y les ponen películas ligeras, sin contenido, mal actuadas y encima dobladas al español. Toda una total falta de respeto.

Pero sigamos, La chica del tren es la adaptación del libro de Paula Hawkins, la cual narra la historia de una mujer divorciada, con problemas de alcoholismo, lagunas mentales y con ganas de cortar en pedacitos a su ex. Pero, para sobrellevar el sufrimiento, viaja todos los días en tren mientras se alcoholiza. La trama puede parecer atrayente para muchos que andan por lo mismo (sé que estás así, maldita sea), pero la película inicia mal, es pretenciosa, abusa de los flashbacks, intenta confundir a propósito al espectador y además en el cine no me dejaron entrar con mis empanadas y mi jugo de otra tienda.

Incomoda además que el tren vaya demasiado lento. Sí, va tan lento que la protagonista puede sapear todas las casas, incluida su excasa donde vive su expareja con la nueva amante e hijo. Y bueno, la trama tiene un punto de inflexión cuando una persona desaparece. El asunto es que el espectador adivine quién es el asesino o asesina. Para no contarte la película te diré que a mí me valía madres quién era el asesino. Yo quería saber quién dirige tan mal en Hollywood para no ver otra película suya. Ah, era Tate Taylor, lo acabo de googlear. Es apenas un director que comienza.

Para seguir quitándote las ganas de verla, La chica del tren no cuenta con buenos diálogos. La película me aburrió tanto que pensé en qué pasaría si habría un incendio en la sala, ya que yo estaba en la parte más alta, lejos de la puerta de emergencia. Además, la pareja que estaba a mi costado comía canchita de una manera demasiado ruidosa, además de sorber con fuerza su gaseosa que ya se había terminado. En fin.

Ah, si vas a verla, quizás te guste cómo casi al final de la película los actores te enseñen un uso alternativo al sacacorcho. La verdad no vale la pena en general, pero si no quieres ver Calichín o Siete semillas, esta es una de las opciones. La otra, es que vayas a un cine de Miraflores o San Isidro, o mejor consigue la cuenta de Netflix de tu amigo de chamba y empieza a mirar series. Youtube es otra opción interesante. Hasta la próxima.

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