
Debido a que todos los años le regalan vajillas, planchas y sobre todo ollas arroceras, una madre poco considerada, poco querida y poco recordada durante el resto del año, se dejó de vainas y puso una tienda exclusiva de ollas arroceras.
La madre de nombre, Lola Mento, inauguró esta tienda para dejar en claro lo poco que le importaba a sus hijos y de paso para ganar algo de dinero. La tienda está ubicada entre las esquinas de Tristeza con Angustia.
Al cierre de esta nota, la tienda tuvo tal éxito que entristeció aún más a la madre, sobre todo porque sus primeros clientes eran sus propios hijos que le volvieron a comprar la misma olla arrocera que le regalaron el año pasado.
¡Feliz Día a todas las madres!


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