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Fragmento de entrevista a Juan Rebaza o cuando Chacalón no quiso grabar “Soy provinciano”

Desde el 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 18 de diciembre como fechas de celebración del Día Internacional del Migrante, debido al cada vez mayor número de emigrantes que existe en el mundo. Es un aliento a la comunidad internacional para proteger los derechos humanos de todos los migrantes y el respeto de sus libertades fundamentales.

En nuestro país, la migración ha sido constante en toda nuestra historia, pero muy acentuada después de la segunda mitad del siglo XX. Muchas manifestaciones artísticas plasmaron y siguen plasmando esta dinámica. Sin embargo, en el plano musical, la chicha ha encontrado en Soy provinciano de Chacalón una canción emblemática sobre la migración rural-urbana/sierra-costa. Desde los primero acordes, todos recordamos nuestra infancia, nuestros padres, tíos, abuelos, las fiestas familiares y el vuelto con el que nos quedábamos cuando nos mandaban a comprar la chela.

La canción fue compuesta por Juan Rebaza, un curtido bajista que grabó y tocó con artistas nacionales como Óscar Avilés, e internacionales como Armando Manzanero. La siguiente entrevista es un fragmento del libro Cumbia Perú: Los creadores de Miguel Laura, compositor importante de cumbia peruana.

 

“- ¿Después de Igualito es y  La mañosa, qué viene?

Lo más importante es Soy provinciano, uno de los temas que me ha dado mucha satisfacción. Esta canción es de antes del 76, de la época del gobierno militar. Vengo de un estrato popular, he nacido en La Victoria. Viví en Manzanilla, siempre pegado a mi lugar de origen. Había que ser ciego para no darse cuenta del entorno. Todo lo que me rodeaba era provinciano. Mis orígenes son provincianos.

– Eres un muchacho provinciano

Prácticamente soy un muchacho provinciano y me siento más que limeño y todas esas estupideces que la gente tiene en la cabeza. Llegaba a mi casa en la madrugada, de trabajar en sitios exclusivos y tocar para turistas extranjeros y gente adinerada. Trabajaba en el Sky Room del Hotel Crillón, por ejemplo, pero llegaba a mi barrio y en algunas ocasiones nos quedábamos con mis amigos hasta las tres o cuatro de la mañana. Como vivía a cinco cuadras del mercado mayorista, a esas horas ya pasaba gente que iba a trabajar y veía a los carretilleros, a los cargadores, a los vendedores, a las caseritas que encontrabas en el mercado. Pasaban con sus bultos, sus cosas que iban a vender. Entonces tenía muy presente el espíritu provinciano y me puse a escribir dos o tres líneas. Me gustó lo que estaba haciendo. Seguí escribiendo, le hice un remate y nunca pensé que iba a ser un éxito, lo confieso.

– ¿Lo escribiste en ritmo de cumbia?

No, era una canción también. Esa es mi época de canciones. Ya sonaba nuestro gran hermano Raúl Vásques, quien nunca hizo canciones tropicales, aunque sus temas sirvieron. Chacalón le grabó La plañidera en su onda chacalonera.

– ¿Los arreglos a Soy provinciano los hiciste tú?

Es mi trabajo integral, por lo mismo que mis canciones, que son pocas, siempre las he concebido de esa manera, con una introducción. Recuerdo que grabamos  con Chacal un tema muy bonito que no tuvo suerte: No seas malo.

– ¿En qué momento le presentas tu canción a Chacalón?

Era la época en que yo tenía una vida muy ordenada, económicamente estaba bien. Me había comprado una casita en Manzanilla, en el límite de Cercado de Lima con La Victoria, y El Agustino. Vivía con mi familia y un día se aparece el famoso Chacalón, que había estado en una fiesta en Manzanilla Dos. Me sorprendió su visita.

– ¿Ya era conocido?

Claro, lo conocí cuando él era ayudante de mi amigo, Gonzalo, que alquilaba equipos. De esa época nos conocíamos, aparte que éramos del barrio, él vivía en el Bondy. Lo cierto es que llegó a mi casa con todo su grupo y me pidió una canción: “Juancito, estoy pasando por una situación jodida, vengo de una presentación donde había gente y se ha suspendido, por eso estamos acá”. Le hice escuchar unas cuantas y me acordé de Soy provinciano, que ya la tenía lista. La escuchamos y le dije que estaba bacán para él. Pero se decepcionó porque consideraba que era como un grupo de la sierra, pero yo insistí y le dije que la canción tenía contenido. Él no quería porque estaba grabando temas relacionados al amor. No lo convencí, pero a su guitarrista le había gustado la idea innovadora. Es que ninguno de los grupos hacía un intermedio musical en medio de la canción. Fui el primer en aplicarla y, justamente, porque hice el arreglo. Entonces, Chacalón grabó Soy provinciano en el lado B de un disco de 45. En ese tiempo, yo viajaba mucho al extranjero. Me fui a una gira sin imaginar que Chacalón había grabado mi tema. Un día pasé por la Plaza Dos de Mayo, donde había unos kioskos rodantes que vendías discos de 45. Grande fue mi sorpresa al escuchar Soy provinciano porque tampoco escuchaba radio. Recuerdo que me acerqué al kiosko y emocionado compré el disco. Cuando reviso el disco, decía: Soy provinciano, autor y compositor Lorenzo Palacios Quispe, y abajo decía: Chacalón. Era del sello Horóscopo.

– ¿Qué sentiste?

Sentí alegría y a la vez desazón. Así que se subsanó de inmediato porque un amigo abogado preparó dos cartas, una para él y otra para el desubicado productor que había omitido mi nombre con el único afán de no pagarme regalías. Jamás imaginé a Chacalón como culpable porque nunca fue un tipo malo. Él cayó en la trampa porque alguien dijo que no pasaba nada, la clásica de los productores que nunca quieren reconocer el derecho de autor.

(…)

– ¿Cuántos discos se habrá vendido de Soy provinciano?

Es difícil de calcular. Estimo que fueron más de 380 mil copias, porque me pagaron por armadas.

 

 

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