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Aumentan divorcios y crisis familiares por la demora en el “forrado de cuadernos”

Las familias suelen afrontar grandes peligros durante la convivencia. Los hijos pueden salirles doteros, por ejemplo. Y es en estos meses, sobre todo, que la prueba del amor y la billetera cobran sentido. Pagar la lista de útiles significa para los padres arrepentirse por no haber usado algún método anticonceptivo.

A esto se suma que una vez comprado todo, se debe forrar los cientos de cuadernos y libros para que no se maltraten. Se sabe que las bendiciones hoy en día son torpes, vienen con fallas de fábrica. Se meten el dedo a la nariz con moco y se limpian en las hojas del cuaderno, también es de alto riesgo que se tropiecen con sus propios pasadores y el cuaderno termine en un charco de agua. Como son doblemente torpes y despistados, además, se debe poner una nota con sus nombres en todo: cuadernos, libros, lapiceros, tajadores, lápices de colores, etc, porque la bendición no es capaz de recordar ni la clave de su Facebook.

Entonces empieza el verdadero estrés familiar: forrar todos los cuadernos, aunque todos sabemos que usarán sus cuadernos para arrancar hojas y mandar mensajes a escondidas. Por eso, en estos meses aumentan las probabilidades de que las familias atraviesen grande problemas. Si eres hermano mayor, es probable que seas esclavizado a pan y agua durante dias. Hasta el tío vago que no hace nada porque estudió antropología, debe colaborar para que nadie le pida su colaboración para la luz y el agua.

Pero lo más dramático es que los padres suelen culparse el uno al otro sobre el retraso. La pelea empieza reclamándose. El papá le recuerda que ella no se cuidó, pero la mamá responde con un fatality: debí haberme quedado con mi ex que es mejor que tú. Hasta el día de hoy, un hermanito de la Avenida Abancay nos informó que ya ha tenido 50 casos de divorcios, solo en dos días, mientras nos ofrecía puestos de trabajo y narcoindultos firmados por Alan García. Terrible, forremos.

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