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A causa de bajos sueldos, Chihuán y Araóz piden vaso de leche y comedor popular

Una última penuria de congresistas acaba de ser revelado. Bien podría ser que el testimonio brindado por Meche Aráoz, miss Bagua para los amigos, aparezca en algún programa de Laura Bozzo o Andrea Llosa.

La vida extrema de los congresistas, realmente, es un tema que debe ser atendido por el ministerio de economía y nuestros impuestos. Anteriormente, la Kongresista Leyla Chihuán se quejó, muy acongojada, porque los más de 15 mil soles que percibe no le alcanzan. Cada fin de mes, debe realizar polladas para pagar la escuela de sus hijos, la canasta familiar y su menú diario de 8 soles en Abancay.

Ahora, Mechita Aráoz ha reflexionado desde la ética para justificar un aumento de sueldo de los congresistas. “Es poco lo que ganamos, señores periodistas, por qué creen que Viera pide 20 mil soles, o por qué Becerril pide que refaccionen su casa. Dénse cuenta de este grave problema, estamos casi en la extrema pobreza”, declaró.

Mientras lloraba cual Milagros Leiva, confesó que todos los días debía almorzar higadito frito con yuca de dos soles, para bajarla estaba obligada a tomar chicha morada con su bacteria. No solo eso, para volver a su casa, debía suplicarle al cobrador porque es muy común que le falte una china para completar su pasaje. Por último, confesó que los tweets de Alan García sobre la anemia están inspirados en ella.

Por eso, como una forma de apoyo, ambas congresistas están gestionando acceder al vaso de leche y comedores populares. Lamentablemente, aún no llegan a la edad requerida para exigir Pensión 65. Se supo que venden polos y chaquiras en los pasillos del congreso, se dedican en sus horas de almuerzo a lavar los carros en el estacionamiento del congreso y arman tómbolas usando como cuy a Quesquén cada quincena.

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